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Geasul Oropeza

Geasul Oropeza

@geasul.oropeza

Mexico » Tabasco » Centro

Geasul Oropeza

GEAL ALI CRÓNICAS

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Antiguas guerras me marcaron ocurridas en mi planeta natal Otpige, el cual no he visto desde hace largo tiempo. Nosotros no envejecemos tan rápido como los terrícolas. Nos hacemos llamar Otpige. Fuimos creados del gran poder divino al igual que el propio ser humano, tenemos la fortuna de ser poderosos en la batalla cuerpo a cuerpo, fuertes, rápidos, con oídos tan sensibles que podríamos escuchar un alfiler caer a más de cinco kilómetros, incluso podemos sentir el espíritu guerrero de otras razas, así como su nivel de pelea por todo el sistema solar, cada uno de ellos es diferente, pero leal al creador. Por varios años los humanos han creído que están solos en el universo, que Dios sólo los creó a ellos a su imagen y semejanza, pero también El Absoluto nos creó, y a otros más de distintas especies para proteger a sus preciados humanos. Luchamos contra el mal mismo. Cada príncipe y cada civilización tienen la tarea de acabar con los repudiados ángeles caídos que siguieron al oscuro, nuestros enemigos que pretenden dañar a nuestros valiosos seres de igualdad. Los humanos, nuestra razón de seguir con vida en el sistema es su absoluta protección.
Mi abuelo Leo Ni Ali y mi tía Denia querían exterminarme por la lectura de una antigua profecía que me marcó al nacer. La profecía se dice fue escrita por el gran ángel hace milenios en una cueva donde habitan los humanos al que llaman tierra santa, donde se dio al mejor profeta de Dios. Durante mis días en la Tierra criada por la misma naturaleza con el don del conocimiento, muchas veces sueño con lo que podría ser la antigua guerra en mi planeta por mi propia destrucción.
¿Por qué me dejaron sola, en la Tierra? Sin la protección de un hogar. Aunque sé que tengo la clave para la salvación de la humanidad. Algo más allá de la Tierra pasó que debió desatar mi búsqueda. No soy humana, pero la semejanza es asombrosa tu gran Dios dijo algo hace mucho tiempo. Hágase al hombre a nuestra semejanza, resultando ser lo más be
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