Anna Salvaje es un seudónimo. La autora eligió el anonimato, no el silencio.
Escribe sobre el deseo femenino, el sexo, el amor y la libertad. Sobre pasiones que ponen la vida patas arriba, ausencias que pesan y deseos que no piden permiso para existir. Su voz es explícita, dulce, feroz. No busca escandalizar ni ser absuelta.
Algunos editores quisieron publicarla, pero exigieron reescribir, suavizar, recortar. Ella se negó. Publicó por su cuenta y vendió 20.000 ejemplares en Italia, de lectora en lectora, sin editorial ni publicidad.
Hoy, el diario de Anna cruza lenguas y fronteras: Nuda, en español de España, y Desnuda, en sus versiones argentina y mexicana. Cada edición ha sido recreada para su variante lingüística, no simplemente traducida.
¿Cuánto hay de autobiográfico en sus páginas? Ella no lo cuenta. Ni piensa hacer
Publicada de forma independiente en Italia, la novela vendió 20 mil ejemplares de lectora en lectora, sin editorial ni campaña.
Anna tiene tres hijos, dos matrimonios atrás, una carrera y un sitio de encuentros donde elige hombres como quien elige ropa: para la ocasión, nunca para quedarse. Un celular solo para eso, un nombre falso, ninguna regla salvo las suyas. Dos años de control absoluto: ningún hombre le dejó una marca, un insomnio, ni un motivo para mirar el celular dos veces.
Hasta que un pibe de veinticinco años le mandó un chiste ingenuo. Ella le contestó para humillarlo. Él se disculpó en un italiano correcto. Y lo que iba a ser un capricho se volvió la cosa más verdadera que le había pasado en la vida.
Él tiene la edad de su hijo. No tienen futuro, y ella lo sabe desde el primer día. Pero, por primera vez, Anna deja de protegerse y descubre que el coraje más grande no es desnudarse. Es dejarse ver.
Desnuda es el diario de esos dos años: explícito sin pudor, dulce sin concesiones, feroz cuando hace falta. Una mujer que desea en voz alta y no le pide perdón a nadie. El sexo como un idioma más honesto que las palabras. Y una verdad que arde: amar a alguien de verdad es aceptar no saber cómo va a terminar.
Una novela sobre la diferencia de edad y el miedo a ser vista por entero, escrita con una urgencia que no da tregua de la primera a la última página.
Un libro para quien cree que su propio deseo es un error.
Un libro que dice: se puede. Y no solo en el sexo: en todo lo que nos pertenece -pasiones, faltas, nostalgias, silencios.
No promete felicidad fácil. Cuenta algo más raro: el dolor, y la alegría, de la libertad.
Publicada de forma independiente en Italia, la novela vendió 20 mil ejemplares de lectora en lectora, sin editorial ni campaña.
Anna tiene tres hijos, dos matrimonios atrás, una carrera y un sitio de encuentros donde elige hombres como quien elige ropa: para la ocasión, nunca para quedarse. Un celular solo para eso, un nombre falso, ninguna regla salvo las suyas. Dos años de control absoluto: ningún hombre le dejó una marca, un insomnio, ni un motivo para mirar el celular dos veces.
Hasta que un chavo de veinticinco años le mandó un chiste ingenuo. Ella le contestó para humillarlo. Él se disculpó en un italiano correcto. Y lo que iba a ser un capricho se volvió la cosa más verdadera que le había pasado en la vida.
Él tiene la edad de su hijo. No tienen futuro, y ella lo sabe desde el primer día. Pero, por primera vez, Anna deja de protegerse y descubre que el coraje más grande no es desnudarse. Es dejarse ver.
Desnuda es el diario de esos dos años: explícito sin pudor, dulce sin concesiones, feroz cuando hace falta. Una mujer que desea en voz alta y no le pide perdón a nadie. El sexo como un idioma más honesto que las palabras. Y una verdad que arde: amar a alguien de verdad es aceptar no saber cómo va a terminar.
Una novela sobre la diferencia de edad y el miedo a ser vista por entero, escrita con una urgencia que no da tregua de la primera a la última página.
Un libro para quien cree que su propio deseo es un error.
Un libro que dice: se puede. Y no solo en el sexo: en todo lo que nos pertenece: pasiones, faltas, nostalgias, silencios.
No promete felicidad fácil. Cuenta algo más raro: el dolor, y la alegría, de la libertad.
- Edición mexicana - leer todo...
Autopublicado en Italia, 20.000 ejemplares vendidos de lectora en lectora, sin editorial, sin campañas, sin nadie que lo empujara. El libro que se pasaba de mano en mano a escondidas.
Anna tiene cuarenta y cuatro años, tres hijos, un marido y un próspero despacho de abogada en Milán. Y una doble vida.
Bajo el seudónimo de Anna Salvaje, ha convertido el deseo en un sistema perfecto. Una web de contactos, un móvil solo para eso, amantes maduros e intercambiables, un único criterio, animal e infalible: el olor. Ningún hombre le ha dejado una marca.
Hasta Andrés. Veinticuatro años. Le manda una broma ingenua; ella le contesta para humillarlo. Él se disculpa en un italiano correcto.
Lo que empieza como un juego acabará desnudándola de todo. Porque Andrés no calcula, no juzga, nunca corre la cortina que todos los demás corrían ante ella. La mira con los ojos abiertos.
Tiene la edad de su hijo. No tienen futuro, y ella lo sabe desde el primer día. Pero, por primera vez, Anna deja de protegerse y descubre que la mayor valentía no es desnudarse: es dejarse ver.
Bajo el deseo, sin embargo, corre el tiempo. Y Anna sabe que acabará.
Una novela sobre el deseo femenino, la diferencia de edad y el miedo a ser vista por entero. Explícita, dulce, feroz. El sexo como un idioma más honesto que las palabras.
Un libro para quien cree que su propio deseo es un error. Un libro que dice: se puede. No promete una felicidad fácil: cuenta el dolor, y la alegría, de la libertad. leer todo...
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