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FRAUDES POR VISHING

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En la era digital, donde el dinero vuela con solo un clic y los fraudes se perfeccionan más rápido que los sistemas de seguridad, una simple llamada telefónica puede bastar para vaciar una cuenta bancaria.
Hoy en día, ya no hace falta perder una tarjeta, revelar un número de cuenta o
ingresar una clave en una página sospechosa. Basta con contestar el teléfono. Un número que parece legítimo, una voz que suena profesional, un guion cuidadosamente diseñado para despertar miedo, urgencia o confusión. Y en cuestión de minutos, el saldo desaparece.
No importa cuántas medidas de seguridad se activen. No sirve de mucho tener tokens, sistemas de doble autenticación, claves dinámicas, notificaciones en tiempo real o aplicaciones biométricas. Cuando alguien logra penetrar ese umbral psicológico, incluso el sistema más blindado se vuelve inútil.
Lo que sigue no es solo un delito. Es una experiencia humillante y desgastante. Comienza la carrera contra el tiempo: intentar comunicarse con el banco. Buscar un número, marcar, escuchar música de espera, repetir una y otra vez lo sucedido. La atención al cliente se convierte en una especie de laberinto kafkiano, donde cada llamada lleva a otra, cada operador transfiere la responsabilidad, y cada minuto perdido parece reducir las posibilidades de solución. Al final, lo único claro es que nadie parece tener el poder -ni el interés- de ayudar realmente.
Mientras la víctima entra en pánico, desde el otro lado del teléfono se escucha un tono amable pero distante: "espere en línea", "su caso será escalado", "debe comunicarse con otro departamento". Lo que debería ser un canal de auxilio se transforma en una barrera burocrática, diseñada más para contener que para resolver. Porque en este guion tragicómico, el banco no desempeña el papel del salvador. Es el espectador indiferente que observa desde lejos, con una mezcla de resignación y condescendencia... o, peor aún, el cómplice silencioso que, con su pasividad, valida el delito.
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editorial
edición del autor
disponibilidad
impreso bajo demanda
año edición
2025
n° edición
1
categoría
Comunicación
n° páginas
215
formato
17 x 24 cm (sin solapa)
encudernación
Rústico (pegado)
papel
Papel Blanco 75 Grs
color
Blanco y Negro
David Francisco Camargo Hernández

David Francisco Camargo Hernández
Nacionalidad Colombiano.
Escritor, humanista y economista con especialización, maestría y doctorado. Artista plástico. Inventor. Guionista. Becario de universidades europeas. Director Fundación Sueños de Escritor y ediciones Dafra. Premios literarios y académicos en los años 2001-2005-2008-2010-2016-2017 en eventos internacionales. Profesor de posgrado.
INVESTIGADOR CVLAC COLCIENCIAS.
Conferencista internacional basando
los temas en sus propios libros. Propende por una economía «más humana, más igualitaria, capaz de contribuir a mejorar la calidad de vida de la comunidad». En 2010 algunas de sus publicaciones fueron traducidas a varios idiomas. Una de las más destacadas se titula: “cómo regionalizar el país”. Y por «su sobresaliente trayectoria literaria y pensamiento comprometido con los problemas de l leer todo...

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