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CESARÍN GAVILLA

El Arrodillado Del Patrón (1990-1994)

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A Cesarín Gavilla no lo eligieron: lo empujaron. Llegó a la presidencia no por mérito ni épica, sino por herencia política. Los hijos de Galán, todavía con la sombra del duelo sobre los hombros, le entregaron las banderas del líder asesinado como quien cede un estandarte sagrado a quien promete no mancharlo. Y Gavilla, con su sonrisa nerviosa y su habladito de tarro con gallos incluidos, las recibió como si fueran un salvavidas en medio del mar del miedo.
La suya fue una presidencia de chiripa, un accidente histórico con corbata. El país ardía, los carteles dictaban la ley, y él, temblando en su despacho, aprendía que gobernar era más parecido a sobrevivir que a mandar. Su primer acto de gobierno fue arrodillarse -no ante el pueblo, sino ante Pablo Escobar-, el verdadero patrón de la nación. Cagado del susto, intentó negociar la paz con el infierno, y terminó entregándole al diablo su Constitución de bolsillo.
Cuando el capo exigió eliminar la extradición, Gavilla no dudó: se tragó el miedo, bajó la cabeza y lo convirtió en ley. Los discursos oficiales hablaban de soberanía nacional, pero todos sabían que aquella "valentía jurídica" fue redactada al ritmo de las amenazas y los coches bomba. Los narcos brindaban por la patria, los ministros fingían dignidad, y el presidente respiraba aliviado cada vez que el teléfono no sonaba con malas noticias.
Su voz, temblorosa y nasal, era el reflejo sonoro de su gobierno: débil, insegura y ensayada. Hablar de firmeza con ese tonito era una comedia involuntaria. Los caricaturistas no daban abasto, los humoristas lo imitaban sin esfuerzo, y los ciudadanos se preguntaban si el mandatario era un líder o un presentador de PowerPoint con miedo escénico.
Gavilla no gobernó: administró su pánico. Mientras el país se caía a pedazos entre apagones, ajustes, tratados y funerales, él se refugiaba en la ilusión del orden tecnocrático. Creía que las estadísticas podían tapar los agujeros del alma nacional. Pero ni las gráficas ni los dis
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editorial
edición del autor
disponibilidad
impreso bajo demanda
año edición
2025
n° edición
1
categoría
Comunicación
n° páginas
164
formato
17 x 24 cm (sin solapa)
encudernación
Rústico (pegado)
papel
Papel Blanco 75 Grs
color
Blanco y Negro
David Francisco Camargo Hernández

David Francisco Camargo Hernández
Nacionalidad Colombiano.
Escritor, humanista y economista con especialización, maestría y doctorado. Artista plástico. Inventor. Guionista. Becario de universidades europeas. Director Fundación Sueños de Escritor y ediciones Dafra. Premios literarios y académicos en los años 2001-2005-2008-2010-2016-2017 en eventos internacionales. Profesor de posgrado.
INVESTIGADOR CVLAC COLCIENCIAS.
Conferencista internacional basando
los temas en sus propios libros. Propende por una economía «más humana, más igualitaria, capaz de contribuir a mejorar la calidad de vida de la comunidad». En 2010 algunas de sus publicaciones fueron traducidas a varios idiomas. Una de las más destacadas se titula: “cómo regionalizar el país”. Y por «su sobresaliente trayectoria literaria y pensamiento comprometido con los problemas de l leer todo...

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