EL CHAPO Y EL CAPO DOS NARCOS DE PELÍCULA
Guzmán y Escobar
discos de platino. Entre balas, fugas de diseño y escapes con banda sonora de Hollywood, demostraron que el crimen, bien ejecutado, podía ser una obra de arte... o al menos, un buen producto audiovisual.
La cárcel -ese espacio que para los mortales huele a castigo- fue para ellos un resort de lujo con visitas controladas, menús personalizados y servicio de abogados todo el tiempo. Entre jueces que actuaban como extras mal pagados y defensores que cobraban como estrellas del pop, lograron que la ley se viera como un espectáculo de magia: donde todo desaparece... excepto el dinero.
Porque, como descubrieron, la justicia no es ciega: solo necesita lentes de sol y una cuenta en Suiza. Pero no todo era glamour. La política -esa amante interesada que finge escandalizarse mientras acepta el ramo de billetes- también jugó su papel. Entre sobornos, alianzas secretas y promesas tan efímeras como un voto en campaña, los capos aprendieron que el verdadero arte del narco no estaba solo en traficar droga, sino en negociar con quien trafica poder.
Y mientras tanto, la sociedad, en un acto colectivo de hipocresía, aplaudía y condenaba al mismo tiempo. Ellos eran villanos de noticiero y héroes de serie, la perfecta mezcla entre tragedia griega y reality show.
La cultura popular, siempre hambrienta de mitos, los convirtió en santos patronos del exceso. Canciones, películas, disfraces y tazas con su rostro. De fugitivos pasaron a ser estampas de culto. Al final, enseñaron que, con buen marketing, cualquier criminal puede parecer empresario... y cualquier serie puede parecer historia.
Entre fugas épicas, fiestas imposibles y estrategias de supervivencia dignas de un MBA en manipulación, leer todo...
David Francisco Camargo Hernández
los temas en sus propios libros. Propende por una economía «más humana, más igualitaria, capaz de contribuir a mejorar la calidad de vida de la comunidad». En 2010 algunas de sus publicaciones fueron traducidas a varios idiomas. Una de las más destacadas se titula: “cómo regionalizar el país”. Y por «su sobresaliente trayectoria literaria y pensamiento comprometido con los problemas de l leer todo...