NOCTURNOS DEL ASTRAL EN EL OLIMPO
Poesía
odas que entrega la vida a la escena del cuerpo y su mente, valor que prefiere esconder en su encanto a la salubre creencia de su alma y posdata al ceñido de todo su verbo y la cálida esencia, postrera y que nutre relicarios y un templo; tiempo maduro y solemne, humano y consciente que disfrutan mujeres y hombres subiendo al estribo de carnes maduras, pues es lo que manda por grato el amor y su casa creada por Dios y del mundo en su hilar; vocal de lo extraño y sujeto al evento pasional y modelo que expresa en la cara sonriente lo visual del perfume inherente; raigambre y sutil mandamiento soluble en la forma de credo que comanda la gente soleada y consiente de la lubrica cepa que entabla y parece de lo sexto un sentido, incursión al astral y su red tan temida; todo y la serie de un canto y predicho del sensual alfabeto que cuida en su lucha intenciones de vida; casta del sexo insoluble y matiz del calor en la piel y su cuerdo elemento que es del vivir un encanto por ver en su asilo modesto el versar, libre y sujeto con señales y gestos traviesos al alba, tras las noches del ansia anhelada y volar; figurín y prosaico en su marcha al hablar del modelo perfecto que supone y no engaña a su cuerpo el del sol, pues, su poema es la carta de mirarse al espejo y cantar con la voz en nupcial; promesa y un credo de componenda final y que es el encanto de lo infiel y modal pasional de esa gracia moral, ya que nadie escudriña en su haber, el mental; falacia y las causas de estrofas andar y que es recurrente en placer sin vocal, al pensar que en su magia y encuentro nos hace velar, soliloquios o una terna ideal, más que fiel e irreal y que se mide en la farsa de los sueños volar; participio y garaje de un ser, surreal, inconsciente y jinete de pasiones gregal leer todo...
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