El empleo publico es de todos
sin ética ni meritocracia, no hay democracia.
botín político transideológico. Enseguida, el autor argumenta que esta apropiación privada del empleo público precariza la democracia y obstaculiza el ascenso social; de otra parte, el abuso de los contratos de prestación de servicios y la perpetuación de un clientelismo perfumado (empleos directivos de libre nombramiento de remoción), bloquean el derecho fundamental a la igualdad de oportunidades y facilitan el escenario de abusos de poder. Ante la ineficacia de los organismos de control y la actitud pasiva del sindicalismo tradicional, la obra concluye con un llamado urgente a defender el empleo público como propiedad de la sociedad, ejercer una ética ciudadana y electoral rigurosa, y advierte que solo castigando las maquinarias políticas se podrán materializar las promesas de meritocracia del empleo público, ética, una democracia plena, una administración publica más transparente en el marco de un estado social de derecho. leer todo...
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