Cuarenta miligramos
Crónica en los márgenes
en la misma banca, mira el mismo tubo que parpadea desde hace meses y espera a sus estudiantes. Tiene treinta y tantos, dos vidas que se montan una sobre la otra y una receta de cuarenta miligramos diarios que lo sostiene en la versión funcional de sí mismo.
Pero la clase, cada noche, hace algo con él. Le devuelve un permiso difícil de nombrar: el de pensar en voz alta y ser escuchado. El de ver a Hernández, a Valentina, al hombre del cuaderno, al sistema entero contenido en un salón de pupitres dispersos, con una atención que no le paga nadie y que es, sin embargo, lo más cercano a estar vivo que conoce. leer todo...
Julian Pulido
"Es un muchacho sin importancia colectiva, exactamente un individuo".
- Louis-Ferdinand Céline
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