LOS MAL LLAMADOS MARICONES (AS)
IDENTIDAD DEL ALMA Frente al juicio del mundo
la panadería que su abuela Clara le enseñó como un acto de fe, sus días transcurren entre rutinas inquebrantables, la pulcritud obsesiva, un sutil perfume y sus gustos refinados: la lectura y las cautivadoras melodías de la música clásica. Esta inherente amabilidad y gentileza resultan sospechosas para una comunidad que valora la rudeza, el ruido y la conformidad.
Elías es el menor de siete hermanos (cuatro hombres y dos mujeres). Tras sus primeros años de vida, donde fue el centro de atención, comenzó a notarse en él una delicadeza que contrastaba con sus hermanos, quienes gustaban de jugar rudamente y revolcarse en la tierra.
El Estigma de la Clasificación Humana
Lo que comienza como un murmullo apenas audible pronto se transforma en una afirmación categórica: "Es gay". El estigma se adhiere a él como un segundo nombre. Sin pruebas y sin que nadie cuestione la veracidad del rumor, el pueblo entero lo etiqueta. Elías, a pesar de su profunda y palpable soledad, no opone resistencia; se resigna. Se acostumbra a las miradas despectivas y las sonrisas burlonas, aceptando el juicio de la gente como un destino ineludible.
Es en este ambiente de prejuicios donde Elías emprende la verdadera travesía de la historia: una búsqueda de la verdad a través de una dolorosa introspección. Se enfrenta a la inflexible rigidez de su padre, la crítica de sus hermanos, el silencio de su madre y la complaciente conformidad de sus muy pocos amigos. Al principio, se siente frustrado por la impotencia, como si estuviera golpeando un muro de piedra.
Finalmente, comprende que el verdadero problema no reside en él ni en el arte que su abuela le enseñó, sino en el espejo que la gente se niega a mirar. Los habit leer todo...
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