Nace en Madrid, en 1978. Poetisa, autora de relatos y de pequeñas obras de teatro. Publica sus obras online en librerías independientes y blogs de poesía. También publica grafo-poesía combinando poesía, voz y visual en Instagram con las que ha participado en el festival de poesía desatada Nudo'23 y Nudo'25. Sus poemas han aparecido en la Antología poética Los Herederos del Parnaso (2025, Alborismos); la Antología italiana Paese de la poesía d'amore (2025, Aletti editore) y en la VII Antología de Poesía de la editorial Arial (2026). Igualmente, ha publicado en las revistas literarias Alborismos (Venezuela), Le Soc (Francia) y PEATONES (España).
Tampantojo (2026, Bubok) ; El secreto del embrión (2024, Alborismos) ; Segundo B (2024, Alborismos) ; Pelícano mambí (2022, Bubok) ; Historias para un instante de amor (2020, Bubok)
Gracias al uso de un lenguaje ameno y procedimientos estéticos bien trabajados, donde la realidad y la ficción se extrapolan entre sí, la autora nos brinda la posibilidad de leer una obra cargada con una visión crítica -y sensible- del mundo, y hace posible develar un estilo de armonía narrativa que sólo Ana Hernández Vila es capaz de lograr.
La trama del presente libro nos regresa, inevitablemente, al período del confinamiento; las escenas nos parecerán más que familiares. Narrada en primera persona, Segundo B, construye un mundo alegórico e íntimo compuesto de escenas que fueron cotidianas hace un tiempo atrás, pero logra llevarlas, gracias a la magia de las palabras, a un nuevo nivel creativo, donde la ironía, el humor y la crítica social hacen lo suyo.
Es ese paisaje doméstico del confinamiento en el que reconocemos vivencias personales como la soledad, la angustia existencial y la despedida de seres queridos, circunstancias que la mayoría vivió en algún momento, mientras la pandemia estuvo vigente. De esa misma forma, se puede matizar cómo cada uno de estos elementos son retratados de una manera magistral, tanto por la autora como por la narradora, porque en Segundo B es casi imposible separar a Ana Hernández Vila del personaje que narra la historia.
En esta obra, distribuida en 16 capítulos, los acontecimientos ocurren a cuentagotas. Desde Preludio, cada segmento se presenta de forma independiente, pero bien amalgamado al resto. En cada espacio narrativo, las emociones están al borde del vértigo, como si viajáramos en una montaña rusa. En Preludio será inevitable no maravillarse con el espectáculo de contemplar a dos mirlos jugueteando amorosamente, mientras que, en el capítulo siguiente nos encontramos con una reflexión honesta sobre la guerra y la violencia, encarnada en una suerte de manifiesto social contemporáneo. Y si nos adelantamos un poco, nos encariñaremos con don Camilo antes de despedirlo, las veces que sean necesarias.
Por otro lado, s leer todo...
Adentrarse en las páginas de Trampantojo representa descubrir el pulso vital de la poesía encarnado en poemas que no responden a ningún tipo de formalismo literario, sino que, por el contrario, inventan sus propias reglas. En este caso, la lectura debe hacerse desde múltiples miradas si se quiere vivir una experiencia estética cargada de intensidad y subversión del lenguaje.
El título mismo del libro actúa como preámbulo de lo que nos espera: aquí la escritura es un trampantojo que lleva el lenguaje al límite para atraparnos entre lo aparente y lo real. Cada palabra edifica universos íntimos que han sido proyectados en elementos simbólicos externos. Así, lo que parece tierra firme se transforma de inmediato en un cielo en llamas; el vuelo se descubre clavado al suelo y las palabras, despojadas de su rigidez, vuelan en fragmentos para mostrarnos un universo sensible, descarnado y libre.
Trampantojo es una invitación a recorrer mundos concebidos desde la experiencia de un Yo poético fragmentado por el lenguaje. Aunque, esos mundos, más que mundos, se presentan en forma de casas, habitaciones, calles y ciudades que forman una suerte de paisaje onírico donde la realidad se deshilvana en versos e imágenes.
El yo poético, por su parte, no sólo habita el lugar, también lo encarna, lo vive, lo siente. Así, espacio y Ser se amalgaman en una misma sustancia para ofrecernos una estética cargada de experiencias y símbolos capaces de avivar el nervio lector.
Gracias a esta constante tensión entre la naturaleza de las cosas y la experiencia humana, descubrimos que los poemas no funcionan como piezas aisladas; por el contrario, es posible notar una interacción en forma de fragmentos que terminan por darle vida a un universo simbólico superior.
De esa forma, la autora da vida a una escritura disruptiva que transforma lo cotidiano en extraño, imposible de contener en un mismo estilo, son voces múltiples que habitan lugares donde lo cotidiano se vuelve intenso, salvaje y simbólico. leer todo...
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