DEL OTRO LADO DEL SILENCIO
Riquelme, están tejidos con una voz que no necesita alarde. Su poesía no empuja, no exige. Llega, como una ola en calma, como la luz que se cuela entre las cortinas en una tarde de domingo. Sus versos son como cartas que no fueron enviadas, pero que aún arden en el corazón de quien las escribió.
Aquí hay despedidas y promesas, amor y contemplación, paisajes que se funden con los sentimientos, y sobre todo, una gran ternura contenida. Porque Héctor Cifuentes no escribe para impresionar, sino para agradecer. No escribe para explicarse, sino para dejar constancia de lo vivido y lo amado.
Hay un poema en estas páginas dedicado al mar de Rapa Nui. En él está todo el libro. No importa si el lector ha visto ese mar o no. Al terminar de leerlo, uno siente que ha estado allí, que ha amado ese mar y que también ha tenido que decirle adiós.
Leer estos poemas es como compartir un silencio con alguien que nos comprende. Es escuchar lo que solo se dice con el alma. Es, en definitiva, habitar -aunque sea por unos minutos- ese otro lado del silencio del que habla el título. Y descubrir, con asombro, que en ese lugar también hay vida, belleza y verdad. leer todo...