Juanurro Y la ciudad de los hackers
tormenta, mientras escribe un programa que cuenta del uno al diez, a Juanurro se le ocurre un truco leído en un foro. Sin querer, abre una puerta que llevaba veinte años cerrada.
Las pantallas se vuelven blancas, la puerta del aula no cede y una voz hecha de pedacitos de otras voces le pregunta si quiere abrirla del todo. Juanurro y Rodrihurro caen, tomados de la mano, en Bitópolis, una ciudad de código y luz con árboles de cables y torres torcidas, donde viven los hackers. Allí los recibe el Gamer Rodriturro, un hacker de campera amarilla, patines luminosos y auriculares con orejas de gato. Los lleva a la Taberna del Paquete Perdido, donde Doña Caché les explica el problema. La puerta que Juanurro abrió debilitó el muro que mantiene encerrado a Nullzor, el hacker que borraba plazas y recuerdos hasta dejar huecos vacíos en la ciudad.
Mientras Juanurro entrena en la Academia de los Bucles y resuelve un laberinto infinito con una buena pregunta, Rodrihurro empieza a sospechar que ya estuvo en Bitópolis. Pronto los huecos se multiplican y aparece una firma inesperada. Las pistas llevan a un secreto sobre el Gamer, sobre el pasado del profesor y sobre quién es en realidad Nullzor.
Con la ayuda de los once alumnos del taller, cada uno aportando lo que mejor sabe hacer, el grupo avanza hacia la Torre del Firewall. Una traición los encierra, pero también los acerca al enemigo. El cuento propone que los huecos no se llenan destruyendo, sino construyendo, y que ante cualquier problema hay una pregunta que todavía nadie hizo.
Es una aventura con humor, mucha ternura y un poco de programación de verdad (bucles, variables, punteros, hilos), sobre la amistad, el perdón y el valor de preguntar. leer todo...
Juan Czarnievicz
Nik. Me enseñó que un personaje no necesita ser perfecto para ser querido: alcanza con que sea simpático, curioso y un poquito desobediente. De esa admiración nació Juanurro, mi propio gato travieso y aventurero, que se mete en líos por no poder con su curiosidad y los resuelve con ingenio y buen corazón.
Junto a él viven el profesor Rodrihurro y el Gamer Rodriturro, compañeros de ruta en historias donde la tecnología, la amistad y la imaginación se mezclan. Quiero que quien me lea se anime a preguntar, a jugar y a equivocarse sin miedo. ¡La aventura r leer todo...
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