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El Séptimo Hijo

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@raymundo.rosales

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El Séptimo Hijo

Aportes a la filosofía e historia de los aztecas II

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FILOSOFÍA-FENOMENOLOGÍA-HERMENÉUTICA-POLÍTICA

Aquí nos basaremos en el llamado: Códice X y en la obra del indígena nahua: Cristóbal del Castillo. La interpretación que ofrecemos es dejar ser a los textos históricos, es decir, no vamos a proceder científicamente, sino poéticamente. No vamos a juzgar si sí existen los dioses o que no
existen los dioses. Sólo referiremos lo que se escribió sobre los dioses y los hombres.
La tierra que les había donado su dios todavía la tenían que conquistar, porque, por derecho, esa tierra le correspondía a Azcapotzalco. Cien años después de habitar la tierra sagrada, los mexicas logran liberarse de los azcapotzalcas y queman su historia: reivindican el Códice sagrado, mismo que viene en la obra de Cristóbal del Castillo. Se funda un nuevo régimen y sólo hasta entonces los mexicas comienzan su ascensión tal como se los exigió su dios Colibrí; pero no es sino hasta que Motecuhzoma Ilhuicamina y Tlacaelel que conquistan por los cuatro rumbos del mundo. Ahí se lleva a obra con todo rigor el Códice sagrado, se descubre la figura del guerrero como aquel que está desasido en un temple sagrado. El guerrero viene de la gente de pueblo, ´pero no es gente de pueblo. Por último, cuando entra Motecuhzoma Xocoyotzin cambia el régimen del esplendor y echa a perder todo: ya no gobernarán los grandes guerreros, como lo ordenó el dios Colibrí, sino ahora iban a mandar los nobles de "sangre muy limpia". Veremos como este terrible error fue ocasionado por su soberbia y su olvido de la Cuarta cosa del Códice sagrado. Es decir, antes de que llegaran los cristianos el imperio ya estaba en completa decadencia. Se anunció su caída y Motecuhzoma Xocoyotzin se resuelve y se decide a morir, de tal manera que el fin del final ya estaba escrito, es decir que, los cristianos no vinieron a interrumpir un mundo, porque este mundo ya le había llegado la hora. Así erró Motecuhzoma y así lo determinaron los dioses. Nadie tiene la culpa de nada, sino sólo la voluntad d
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