LA FERRERÍA DE LA PRADERA
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fracaso nacional: La Ferrería de La Pradera. Ahí está, firme pero vacía, majestuosa pero inútil. Un alto horno que alguna vez rugió como el corazón ardiente de una Colombia que soñaba con modernidad y terminó abrazando la ruina con más cariño que a la industrialización. El monumento perfecto a ese arte en el que somos campeones mundiales: fundir esperanzas y forjar excusas. El inicio fue prometedor, como todo fracaso épico. Corría el año 1855, cuando tres ingleses -con nombres que suenan a fundadores de ferrocarriles o de cultos secretos- desembarcaron en estas tierras con una idea descabellada: hacer hierro en Colombia. Sí, en pleno siglo XIX, en un país donde las únicas cosas que se fundían con regularidad eran las Constituciones y los partidos políticos. Sam Sayer, John James y Ralph Forrest, tan valientes como ingenuos, decidieron montar la primera siderúrgica del país, convencidos de que el progreso podía florecer en un territorio gobernado por caudillos, curas y caminos de herradura. Y lo intentaron, con todo y horno. Pero no contaban con la variable más colombiana de todas: el párroco local. Porque claro, ¿cómo vamos a tener industria si antes no tenemos el visto bueno del clero? El cura, ofendido por la presencia de herejes protestantes en sus dominios, organizó una especie de contrarreforma siderúrgica, con excomunión incluida para quien osara trabajar con el demonio del vapor. Resultado: el horno se apagó antes de fundir un clavo. Primer round: fe 1 - acero 0. Luego vinieron los criollos... y ahí sí fue Troya. Empresarios de apellido ilustre -Barriga, Manrique, Arango- tomaron las ruinas de la fallida siderúrgica inglesa y, con la fe del emprendedor sin p leer todo...
David Francisco Camargo Hernández
los temas en sus propios libros. Propende por una economía «más humana, más igualitaria, capaz de contribuir a mejorar la calidad de vida de la comunidad». En 2010 algunas de sus publicaciones fueron traducidas a varios idiomas. Una de las más destacadas se titula: “cómo regionalizar el país”. Y por «su sobresaliente trayectoria literaria y pensamiento comprometido con los problemas de l leer todo...